Area Marina Protegida


El Área Marina Costera Protegida Francisco Coloane (AMCP) abarca una superficie de 67.000 ha del borde costero del Estrecho de Magallanes adyacente a la isla Carlos III, canal Jerónimo y boca de canal Bárbara, y contiene al primer Parque Marino creado en el país. El AMCP fue creada para proteger el borde costero con el fin de establecer una gestión ambiental integrada y una modalidad de conservación de sus ecosistemas, hábitats y especies. El AMCP constituye parte de la principal área de alimentación de Ballenas Jorobadas que migran a estas aguas para alimentarse durante el verano y otoño austral. También alberga dentro de sus límites colonias de descanso de Lobo Fino Austral y Lobos Marinos Comunes, sitios de reproducción de Lobos Marinos Comunes y de Pingüinos de Magallanes, así como también de Skúas, Carancas y otras aves acuáticas.

En relación a las Ballenas Jorobadas, desde su re-descubrimiento en el año 2003 en las aguas occidentales del Estrecho de Magallanes, ha sido la especie de mayor atención científica por los investigadores de la región durante los últimos años. Las investigaciones han estado enfocadas inicialmente a conocer si las aguas del sector occidental del Estrecho de Magallanes, constituía una área de alimentación o un corredor migratorio para algunos animales hacia y desde la Antártica. Es así que, basados en estudios de foto-identificación, se realizó una exhaustiva comparación que continúa hasta la actualidad, con un gran número de ballenas jorobadas fotografiadas en la Península Antártica, estableciéndose de que las aguas del AMCP no constituyen un corredor migratorio hacia y desde la Antártica. Por su parte, otros estudios han mostrado que la gran mayoría de las Ballenas Jorobadas del Estrecho de Magallanes retornan a esta nueva área de alimentación año tras año, permaneciendo más del 60% de los animales por más de 3 meses. La residencias más largas registradas hasta la fecha abarcan los 6 meses, sin embargo, unos pocos avistamientos realizadas durante los meses de invierno por pescadores artesanales de la zona, hacen pensar de que algunos individuos (probablemente jóvenes) no realizarían su migración hacia aguas tropicales, permaneciendo en los canales fueguinos.

Los estudios sobre los destinos migratorios invernales de estos animales eran desconocidos hasta el año 2007. En ese año investigadores de la Fundación CEQUA con la colaboración de varios otros investigadores de América del Sur y Central, informan por primera vez el re-avistamiento de ocho ejemplares foto-identificados en el Estrecho de Magallanes que fueron fotografiados también en las aguas de Ecuador, Colombia, Panamá y Costa Rica. Además, en ese mismo estudio también se documenta un hecho bastante particular, que es la realización de dos ciclos migratorios completos realizados por un mismo animal entre Panamá y Estrecho de Magallanes, sugiriendo de que probablemente esta sub-población migraría más al norte, a las aguas de Panamá y Costa Rica, que aquellas ballenas jorobadas que se alimentan en la Península Antártica que migrarían principalmente a las aguas de Ecuador y Colombia. Estos estudios aún continúan en curso.

También se esta conociendo la alimentación y modalidad de captura de sus presas. Hasta la fecha se ha determinado que la alimentación se basa principalmente en la sardina de canales que atrapan mediante la exhalación de pequeñas y continuas burbujas formando una especie de red o atacando al cardumen mediante embestidas desde abajo. Otras presas son los eufásidos y el langostino de los canales que consumen en la superficie o a media agua.

En cuanto a los lobos marinos, se conocen dos colonias de reproducción de Lobos Marinos Comunes, una localizada en islote Rupert donde nacen anualmente unos 20 a 30 cachorros, y otro localizada en una grieta rocosa de Seno Helado. No obstante, muchos Lobos Comunes junto con Lobos Finos Australes, descansan en las costas de las islas y se han observado alimentándose también de sardinas de los canales.

En cuanto a las aves acuáticas, el Pingüino de Magallanes destaca con una gran colonia de reproducción en isla Rupert, y en menor medida en las islas Monmouth y James. La última estimación poblacional realizada en el año 2007, dio una cantidad cercana a los 19.000 ejemplares. Otras aves marinas que se observan en gran número, son las Skúas, Gaviotas, Petreles Gigantes y Albatros de Ceja Negra, que se alimentan preferentemente sobre los cardúmenes de sardinas y de eufásidos. También se observa con frecuencia el majestuoso Cóndor que baja al litoral en busca de animales marinos muertos.

En relación a fauna terrestre, los estudios científicos han documentado la presencia del Coipo en las islas del AMCP, Zorros y Huemules en la costa de la península Brunswick así como una especie de Sapo en estero Cóndor, Isla Riesco, constituyendo el registro más austral para Chile. Entre la flora, los estudios científicos destaca la gran abundancia e importancia de los bosques de Coigue, no solo porque constituyen hábitat para muchas aves pequeñas y del Pájaro Carpintero, sino que también son vitales para otras especies vegetales e insectos terrestres.